París y Nueva York saludaron inclinándose a Lituania
EXPO Zaragoza 2008 es la octava manifestación de Lituania en las exposiciones universales. Aunque la experiencia del país en este campo no es muy abundante, Lituania tiene una antigua tradición de participaciones en exposiciones universales.
La primera vez que Lituania subió a la arena de las exposiciones universales fue en 1937 en Paris. Ya entonces se intentó interesar a los habitantes del país con este evento editando carteles y un librito dedicado especialmente para este evento. Y aunque en los carteles fue mostrada sólo información de texto, y en el librito muchas letras lituanas fueron “malinterpretadas”, los intentos para interesar a los lituanos con el evento fueron evidentes. Por ejemplo, la exposición de “la vida moderna, arte y técnica” se describe como la más grande organizada en la cual “la primera vez en la historia serían representados 42 países”. Para ella se gastarían 1 billón de francos y sería probada la novedad en la que los caminos que llevan a la exposición serían juntados con una cadena de la luz a la torre Eiffel.
Lituania llevó a la exposición las obras de artistas locales destacados a los cuales París recibió con fascinación. 44 artistas lituanos fueron premiados con los premios más importantes: medallas de oro, plata, bronce, y diplomas de honor. El número general de los premios fue de 58. Así que los lituanos, en su primera vez participando en una exposición como esta, no sólo no cometieron un error sino que salieron de ella como ganadores.
A pesar de que las obras se quedaron sin el cuidado del país, no desaparecieron. La mayoría de ellas fueron recogidas y entregadas al Museo del Archivo Cultural de los Lituanos de América en Putnam, por los lituanos exiliados. Muchas obras, entre ellas lienzos históricos o la estatua enorme “Lituania”, siguen guardadas allí hasta ahora.
Pero las obras que fascinaron a Europa siguen regresando a Lituania silenciosamente y poco a poco. Por ejemplo, el cuadro “Los Signatarios” de Petras Kalpokas que hace medio año ha regresado de la Embajada de Lituania en Washington a la tierra natal, quizás llamó más la atención. Está expuesto en La Casa de Signatarios de la Independencia de Lituania (Calle Pilies . 26) así que todo el mundo puede visitar y ver la obra, la cual tiene valor simbólico e histórico.
Historia de la participación de Lituania en las Expo
Lituania como un país independiente ingresó por primera vez en el foro de las exposiciones universales en 1937 pero ya en el año1900 el nombre de Lituania sonó en París. En aquel momento el país era incluido en el imperio de la Rusia Zarista por eso la intelectualidad y el exilio de Lituania decidieron enseñar al mundo que Lituania a pesar del largo esclavismo no es un país desaparecido.
El mundo debía saber que desde 1864 Rusia prohibió la impresión de la escritura latina en Lituania y que cualquier resistencia recibía los más severos castigos. Se esperaba que la reacción negativa del mundo pudiera hacer a Rusia rechazar tal política de asimilación.
Se decidió exhibir en la exposición muchas publicaciones lituanas prohibidas (sobre todo, la prensa que fue editada ilegalmente y llevada de contrabando a Lituania).
El mundo debía saber que desde 1864 Rusia prohibió la impresión de la escritura latina en Lituania y que cualquier resistencia recibía los más severos castigos. Se esperaba que la reacción negativa del mundo pudiera hacer a Rusia rechazar tal política de asimilación.
Se decidió exhibir en la exposición muchas publicaciones lituanas prohibidas (sobre todo, la prensa que fue editada ilegalmente y llevada de contrabando a Lituania).
La exposición principal fue una casa de campo en la cual fue representada una escena de concertación de boda, en los muros del pabellón fueron colgadas fotos de los líderes de Lituania, el escudo nacional “Vytis”, con varios mapas sin olvidar marcar los caminos por los cuales los periódicos lituanos llegaban a Lituania. Aunque el objetivo de las Expo es conseguir la colaboración de los países y no meterse en sus asuntos políticos, el objetivo principal de la participación en la exposición para los lituanos fue restablecer el país independiente.
Esta exposición no tuvo influencia en las decisiones políticas de los estados pero fue útil para Lituania desde el punto de vista cultural. El rumor acerca de la exposición y la participación de los lituanos en la misma se difundió en toda Lituania y renació la esperanza recuperar la independencia. Como se escribió en las fuentes de aquel tiempo “se acabaron los sueños y se empezaron las acciones”.
Lituania después de recuperar la independencia en 1918 empezó a participar en las exposiciones universales sólo en 1937. Entonces Lituania llevó a la exposición obras de artistas locales destacados, mismas que recibió París con encanto. Cuarenta y cuatro artistas lituanos recibieron grandes premios, medallas de oro, plata, bronce y diplomas de honor. La cantidad total de los premios fue cincuenta y ocho. Así que los lituanos participando en una exposición de este tipo, no sólo no se equivocaron sino que salieron de la misma como ganadores.
Esta exposición no tuvo influencia en las decisiones políticas de los estados pero fue útil para Lituania desde el punto de vista cultural. El rumor acerca de la exposición y la participación de los lituanos en la misma se difundió en toda Lituania y renació la esperanza recuperar la independencia. Como se escribió en las fuentes de aquel tiempo “se acabaron los sueños y se empezaron las acciones”.
Lituania después de recuperar la independencia en 1918 empezó a participar en las exposiciones universales sólo en 1937. Entonces Lituania llevó a la exposición obras de artistas locales destacados, mismas que recibió París con encanto. Cuarenta y cuatro artistas lituanos recibieron grandes premios, medallas de oro, plata, bronce y diplomas de honor. La cantidad total de los premios fue cincuenta y ocho. Así que los lituanos participando en una exposición de este tipo, no sólo no se equivocaron sino que salieron de la misma como ganadores.
Lituania se declaró perfectamente en la exposición de París en 1937 por eso la Directora del Comité de preparación de la exposición anterior, la trabajadora del Ministerio de Asuntos Exteriores, la lituana estadounidense, Magdalena Avietenaite, fue nombrada como la comisaria general del pabellón lituano de la exposición que tuvo lugar dos años después en Nueva York. Entonces era la mujer que ejercía las funciones más altas en el país.
Lituania participando en la exposición de Nueva York intentó alcanzar unos cuantos objetivos. Primero que todo quería darse a conocer a otras naciones como un país pequeñito que tiene una historia impresionante y que mantiene tradiciones arraigadas pero también que consigue la modernización activamente.
Los políticos lituanos querían aprovechar la oportunidad y agradecer a los Estados Unidos de América los cuales ya se convirtieron en segunda casa para casi un millón de lituanos. Mantener relaciones estrechas con los lituanos de los Estados Unidos de América es un objetivo también muy importante. Una parte de los habitantes de EE.UU. que se llamaba lituanos nunca ha estado en la patria de sus padres o abuelos. Por eso llevar una parte de Lituania a los Estados Unidos de América fue como una posibilidad simbólica para los lituanos de EE.UU. sentirse verdaderos lituanos.
Lo más probable es que sin los lituanos de los Estados Unidos de América, Lituania no participaría en la exposición en 1939. Viviendo detrás de Atlántico ellos siempre se preocupaban del futuro de Lituania e insistían que EE.UU. fuera uno de los primeros países que reconocieran la independencia de Lituania. Por eso los lituanos en la exposición deseaban dar a EE.UU. un mensaje: “vean lo que una nación pequeña, que es una de las más antiguas del mundo y que fue esclavizada por siglos puede conseguir sólo en algunos años de independencia”.
Lituania fue representada al mundo como un país pacífico que propaga la igualdad de sexos, religiones, y hacer de la comprensión de otros países que Lituania tiene historia, que recuerda su época de oro, que tiene una naturaleza preciosa, una lengua parecida al sánscrito y que tiene vecinos muy activos y bastante agresivos.
Lituania participando en la exposición de Nueva York intentó alcanzar unos cuantos objetivos. Primero que todo quería darse a conocer a otras naciones como un país pequeñito que tiene una historia impresionante y que mantiene tradiciones arraigadas pero también que consigue la modernización activamente.
Los políticos lituanos querían aprovechar la oportunidad y agradecer a los Estados Unidos de América los cuales ya se convirtieron en segunda casa para casi un millón de lituanos. Mantener relaciones estrechas con los lituanos de los Estados Unidos de América es un objetivo también muy importante. Una parte de los habitantes de EE.UU. que se llamaba lituanos nunca ha estado en la patria de sus padres o abuelos. Por eso llevar una parte de Lituania a los Estados Unidos de América fue como una posibilidad simbólica para los lituanos de EE.UU. sentirse verdaderos lituanos.
Lo más probable es que sin los lituanos de los Estados Unidos de América, Lituania no participaría en la exposición en 1939. Viviendo detrás de Atlántico ellos siempre se preocupaban del futuro de Lituania e insistían que EE.UU. fuera uno de los primeros países que reconocieran la independencia de Lituania. Por eso los lituanos en la exposición deseaban dar a EE.UU. un mensaje: “vean lo que una nación pequeña, que es una de las más antiguas del mundo y que fue esclavizada por siglos puede conseguir sólo en algunos años de independencia”.
Lituania fue representada al mundo como un país pacífico que propaga la igualdad de sexos, religiones, y hacer de la comprensión de otros países que Lituania tiene historia, que recuerda su época de oro, que tiene una naturaleza preciosa, una lengua parecida al sánscrito y que tiene vecinos muy activos y bastante agresivos.
Pero la segunda guerra mundial atrapó al mundo durante la exposición de Nueva York en 1939. La exposición duró hasta el fin de octubre pero ya el 1 de septiembre Alemania empezó acciones militares al lado de Lituania - en Polonia. El 17 de septiembre en Lituania fue anunciada la movilización parcial y al fin del mes la Unión Soviética “ofreció” al gobierno de Lituania firmar el tratado de ayuda mutua. Poco a poco Lituania estaba desapareciendo del mapa de las naciones libres dejando las obras de arte expuestas en la exposición en Nueva York – la prueba indiscutible sobre su existencia.
Los lituanos lamentaron que las obras lituanas hayan sido abandonadas después de la exposición en un pajar por eso fueron entregadas al archivo cultural de los lituanos de los Estados Unidos de América (ALKA). El museo se encuentra actualmente en Putnam, en el estado de Connecticut. Muchas de las obras todavía están guardadas allí.
En 1990 Lituania después de recuperar la independencia decidió participar enseguida en la exposición universal que tuvo lugar de abril a noviembre en Sevilla, España.
España reconoció la independencia de Lituania el 27 de agosto de 1991 y más tarde ofreció a los países Bálticos participar conjuntamente en la exposición. Lituania y Estonia acordaron y prepararon dos exposiciones en un pabellón.
No quedaba mucho tiempo para prepararse para la exposición por eso fue decidido demostrar los valores reconocidos hace mucho: la colección de ámbar y las esculturas típicas lituanas de madera que representan al Dios “Rupintojeliai”.
Los visitantes también pudieron ver mapas antiguos de Lituania y una película acerca de Lituania. Lo que les pareció más interesante a los españoles, según el comisario de Lituania, Kornelijus Platelis, fue el mapa contemporáneo, el cual tenía claramente marcada la línea de Vilnius a Sevilla.
Los lituanos lamentaron que las obras lituanas hayan sido abandonadas después de la exposición en un pajar por eso fueron entregadas al archivo cultural de los lituanos de los Estados Unidos de América (ALKA). El museo se encuentra actualmente en Putnam, en el estado de Connecticut. Muchas de las obras todavía están guardadas allí.
En 1990 Lituania después de recuperar la independencia decidió participar enseguida en la exposición universal que tuvo lugar de abril a noviembre en Sevilla, España.
España reconoció la independencia de Lituania el 27 de agosto de 1991 y más tarde ofreció a los países Bálticos participar conjuntamente en la exposición. Lituania y Estonia acordaron y prepararon dos exposiciones en un pabellón.
No quedaba mucho tiempo para prepararse para la exposición por eso fue decidido demostrar los valores reconocidos hace mucho: la colección de ámbar y las esculturas típicas lituanas de madera que representan al Dios “Rupintojeliai”.
Los visitantes también pudieron ver mapas antiguos de Lituania y una película acerca de Lituania. Lo que les pareció más interesante a los españoles, según el comisario de Lituania, Kornelijus Platelis, fue el mapa contemporáneo, el cual tenía claramente marcada la línea de Vilnius a Sevilla.
Las personas que estuvieron trabajando en el pabellón se encontraron con problemas: ni los funcionarios españoles ni la policía de frontera querían reconocer los pasaportes lituanos que habían sido producidos hace poco. Por esta razón los trabajadores del pabellón lituano no recibieron permisos permanentes por eso cada mañana tenían que pedir que les dejaran entrar en el territorio de la exposición.
A pesar de esto, el primer intento de Lituania de participar en la exposición después de 53 años fue exitoso. Según el comisario general, unas 8-10 mil personas visitaron al pabellón lituano cada día.
Como confirma K. Platelis, aunque para los lituanos sin tener la subvención determinada ni la experiencia y encontrándose con otros problemas técnicos preparar la exposición fue muy difícil pero al mismo tiempo ellos sintieron el apoyo total de los españoles. “Los españoles mismos pagaron por los servicios comunales y al oír que nosotros mismos limpiaríamos el pabellón, ofrecieron a pagar por los servicios de limpieza” – contó el comisario general.
El pabellón de Lituania y Estonia pareció modesto pero no se quedó sin atención: lo visitó la reina Sofía de España, muchas delegaciones prestaron atención exclusiva por la posibilidad verse con el presidente del entonces del Consejo Supremo de Lituania, Vytautas Lansbergis.
Pasó menos que un año después de la primera intención de Lituania de anunciar al mundo acerca de la misma en España, y los representantes del país contaron acerca del estado independiente a los coreanos. Esta exposición se celebró del 7 de agosto de 1993 al 7 de noviembre de 1993.
A pesar de esto, el primer intento de Lituania de participar en la exposición después de 53 años fue exitoso. Según el comisario general, unas 8-10 mil personas visitaron al pabellón lituano cada día.
Como confirma K. Platelis, aunque para los lituanos sin tener la subvención determinada ni la experiencia y encontrándose con otros problemas técnicos preparar la exposición fue muy difícil pero al mismo tiempo ellos sintieron el apoyo total de los españoles. “Los españoles mismos pagaron por los servicios comunales y al oír que nosotros mismos limpiaríamos el pabellón, ofrecieron a pagar por los servicios de limpieza” – contó el comisario general.
El pabellón de Lituania y Estonia pareció modesto pero no se quedó sin atención: lo visitó la reina Sofía de España, muchas delegaciones prestaron atención exclusiva por la posibilidad verse con el presidente del entonces del Consejo Supremo de Lituania, Vytautas Lansbergis.
Pasó menos que un año después de la primera intención de Lituania de anunciar al mundo acerca de la misma en España, y los representantes del país contaron acerca del estado independiente a los coreanos. Esta exposición se celebró del 7 de agosto de 1993 al 7 de noviembre de 1993.
Quedaba poco tiempo para la preparación y el sistema del dinero provisional, los talones, que funcionaban en Lituania en aquel momento complicaba la situación. Se tardó mucho en decidir, si era necesario para Lituania participar en la exposición y cómo asegurar la subvención. Sin embargo, fue decidido que el objetivo de la participación de Lituania en la exposición – dar a conocer al mundo acerca de la misma para que se supiera que el país ya no era parte de la Unión Soviética – la justificara.
Un pabellón de 324 metros cuadrados fue destinado a todos los países Bálticos.
Se decidió que el orgullo de Lituania es la esquina limpia “Kursiu Nerija” por eso a los coreanos les fue llevada la arena de Neringa y se formaron dunas. En las dunas fueron colocados ejemplos de cerámica negra folclórica, esculturas de madera. Los artículos de ámbar y los artículos de porcelana de hueso atraían la vista en las vitrinas de cristal. Los solecitos paganos forjados representaban el arte de la herrería lituana y específica de Kursiai (una de las tribus bálticas).
A Corea fueron llevados objetos de los cuales los lituanos pueden estar orgullosos – por esta razón no sólo fue presentada artesanía al mundo sino también las brocas - uno de los artículos que Lituania exportaba en aquella época.
El tema de la exposición que se celebró en 1998 en Portugal fue “Los océanos para las generaciones futuras” así que Lituania intentó presentarse al mundo como un país marítimo. Pero en esta exposición, como en las anteriores, no fue olvidado el pasado del país. Uno de los atractivos más importantes de la exposición fue “kurenas”- un barco de vela de fondo plano traído de Kursiu Nerija.
Según el proyecto de los arquitectos, el kurenas de 150 años fue colocado encima de placas del cristal lituano que emitían luz azul simbolizando así el mar. Fue traída arena natural de las dunas de Neringa y vertida en forma de dunas, al lado “crecieron” gypsophillas vivas también traídas de Lituania. Los visitantes también vieron las cosas antiguas del hogar, los artículos, la ropa y las telas de lino, las esculturas de ámbar y las veletas.
No menos que el kurenas, también destacó el acuario enorme en el cual se mostraron los peces típicos del mar y las aguas internas lituanas – los congrios también traídos de Lituania atraían la vista de los visitantes. Después del fin de la exposición los congrios fueron dejados en libertad en Portugal.
A la entrada del pabellón el mapa de los idiomas europeos, incluyendo el lituano, hecho de diferentes maderas en una llanura grande atraía la atención de los visitantes.
Esta exposición fue diferente no sólo por la exposición. Fue la primera exposición en la cual Lituania tuvo el pabellón separado de Letonia y Estonia.
Un pabellón de 324 metros cuadrados fue destinado a todos los países Bálticos.
Se decidió que el orgullo de Lituania es la esquina limpia “Kursiu Nerija” por eso a los coreanos les fue llevada la arena de Neringa y se formaron dunas. En las dunas fueron colocados ejemplos de cerámica negra folclórica, esculturas de madera. Los artículos de ámbar y los artículos de porcelana de hueso atraían la vista en las vitrinas de cristal. Los solecitos paganos forjados representaban el arte de la herrería lituana y específica de Kursiai (una de las tribus bálticas).
A Corea fueron llevados objetos de los cuales los lituanos pueden estar orgullosos – por esta razón no sólo fue presentada artesanía al mundo sino también las brocas - uno de los artículos que Lituania exportaba en aquella época.
El tema de la exposición que se celebró en 1998 en Portugal fue “Los océanos para las generaciones futuras” así que Lituania intentó presentarse al mundo como un país marítimo. Pero en esta exposición, como en las anteriores, no fue olvidado el pasado del país. Uno de los atractivos más importantes de la exposición fue “kurenas”- un barco de vela de fondo plano traído de Kursiu Nerija.
Según el proyecto de los arquitectos, el kurenas de 150 años fue colocado encima de placas del cristal lituano que emitían luz azul simbolizando así el mar. Fue traída arena natural de las dunas de Neringa y vertida en forma de dunas, al lado “crecieron” gypsophillas vivas también traídas de Lituania. Los visitantes también vieron las cosas antiguas del hogar, los artículos, la ropa y las telas de lino, las esculturas de ámbar y las veletas.
No menos que el kurenas, también destacó el acuario enorme en el cual se mostraron los peces típicos del mar y las aguas internas lituanas – los congrios también traídos de Lituania atraían la vista de los visitantes. Después del fin de la exposición los congrios fueron dejados en libertad en Portugal.
A la entrada del pabellón el mapa de los idiomas europeos, incluyendo el lituano, hecho de diferentes maderas en una llanura grande atraía la atención de los visitantes.
Esta exposición fue diferente no sólo por la exposición. Fue la primera exposición en la cual Lituania tuvo el pabellón separado de Letonia y Estonia.
En 2000 en Hanover, Alemania, se decidió que el país tenía que ser presentado en una manera moderna para que el país fuera percibido así. Se concibió que el país debería hablar de sí mismo en todas las maneras posibles empezando con el pabellón amarillo claro. Este paso tuvo éxito: en las portadas de las publicaciones de publicidad entre otros pabellones fue representado el pabellón de Lituania.
El énfasis principal de la exposición fue la película “El vuelo a través de Lituania ó 510 segundos de silencio”. Ella se clasificó en la lista de las tres mejores películas mostradas en la exposición. La película fue mostrada en una sala pequeña y agradable junto con efectos adicionales – sillas que se movían y viento que soplaba.
La otra parte de la exposición eran vitrinas llenas de objetos–símbolos-códigos donde cada cosa tenía que transmitir cierta información sobre el pasado de Lituania y la manera de vivir de la gente.
Según el comisario general lituano, Gediminas Miskinis, la decisión de presentar la información acerca de Lituania en las terminales fue muy exitosa. También los visitantes compraron activamente los recuerdos de ámbar, la cerveza oscura lituana tuvo éxito - esta exposición le ayudó a la empresa que presentó la cerveza en la exposición a entrar en el mercado de Alemania.
Para esta preparación se gastaron unos 20 millones litas – la máxima suma en toda la historia de la participación de Lituania en las Expo. Por supuesto, hay que recordar que la crisis de Rusia que se produjo en 1998 -1999 dio un golpe muy fuerte a Lituania por eso el valor de los millones destinados a la exposición no fue tal como fuera ahora.
En 2000 en la exposición universal en Japón los visitantes vieron el proyecto de los artistas “2 ADN”.
En las pantallas que fueron colocadas en las dos construcciones que representaban la doble hélice de ADN, los visitantes pudieron ver las imágenes de la cultura y la naturaleza de Lituania que corrieron cada segundo de una pantalla a otra. En las últimas pantallas – la conversación en lituano, doblada en japonés, entre el japonés que vive en Lituania, Fumito Tomoi, y Algis Ramanauskas.
El énfasis principal de la exposición fue la película “El vuelo a través de Lituania ó 510 segundos de silencio”. Ella se clasificó en la lista de las tres mejores películas mostradas en la exposición. La película fue mostrada en una sala pequeña y agradable junto con efectos adicionales – sillas que se movían y viento que soplaba.
La otra parte de la exposición eran vitrinas llenas de objetos–símbolos-códigos donde cada cosa tenía que transmitir cierta información sobre el pasado de Lituania y la manera de vivir de la gente.
Según el comisario general lituano, Gediminas Miskinis, la decisión de presentar la información acerca de Lituania en las terminales fue muy exitosa. También los visitantes compraron activamente los recuerdos de ámbar, la cerveza oscura lituana tuvo éxito - esta exposición le ayudó a la empresa que presentó la cerveza en la exposición a entrar en el mercado de Alemania.
Para esta preparación se gastaron unos 20 millones litas – la máxima suma en toda la historia de la participación de Lituania en las Expo. Por supuesto, hay que recordar que la crisis de Rusia que se produjo en 1998 -1999 dio un golpe muy fuerte a Lituania por eso el valor de los millones destinados a la exposición no fue tal como fuera ahora.
En 2000 en la exposición universal en Japón los visitantes vieron el proyecto de los artistas “2 ADN”.
En las pantallas que fueron colocadas en las dos construcciones que representaban la doble hélice de ADN, los visitantes pudieron ver las imágenes de la cultura y la naturaleza de Lituania que corrieron cada segundo de una pantalla a otra. En las últimas pantallas – la conversación en lituano, doblada en japonés, entre el japonés que vive en Lituania, Fumito Tomoi, y Algis Ramanauskas.
A no pocos visitantes les alegró el robot creado por la empresa “Megalogika” con el cual los visitantes pudieron “charlar” acerca de historia, economía, deporte, arte contemporáneo, política, turismo y varios ámbitos de la cultura. La conversación con este robot se podía hacerse tanto en manera oral como en manera escrita porque el robot fue capaz acumular la información y analizarla.
A los niños les gustó el juego animado acerca de Lituania en el cual tenían que dar tiempo para hacer la foto de la cigüeña volando por Lituania. Si ellos conseguían hacerlo aparecía la foto de este lugar.
Los japoneses bebieron con mucho gusto la cerveza lituana, probaron los aperitivos para la cerveza. El pabellón lituano no fue ruidoso por eso algunos visitantes tomaron la siesta en cuatro colores claros que simbolizan el fuego, el agua, el aire y la tierra – en los sillones hechos de poliuretano.
Los japoneses, sobre todo los mayores, habían conocido a Lituania porque antes de la Segunda Guerra Mundial aquí trabajó el gran humanista Ch. Sugihara. Por eso el sello con la imagen de Ch. Sugihara en el pabellón lituano fue agotado en el primer día de la exposición.
El Día de la Tierra en la tierra natal de Ch. Sugihara, la ciudad de Jaotsu, se plantó una arboleda de roble. Los plantones de roble fueron llevados a Japón por el comisario general de la exposición lituana, Romas Jankauskas.
A los niños les gustó el juego animado acerca de Lituania en el cual tenían que dar tiempo para hacer la foto de la cigüeña volando por Lituania. Si ellos conseguían hacerlo aparecía la foto de este lugar.
Los japoneses bebieron con mucho gusto la cerveza lituana, probaron los aperitivos para la cerveza. El pabellón lituano no fue ruidoso por eso algunos visitantes tomaron la siesta en cuatro colores claros que simbolizan el fuego, el agua, el aire y la tierra – en los sillones hechos de poliuretano.
Los japoneses, sobre todo los mayores, habían conocido a Lituania porque antes de la Segunda Guerra Mundial aquí trabajó el gran humanista Ch. Sugihara. Por eso el sello con la imagen de Ch. Sugihara en el pabellón lituano fue agotado en el primer día de la exposición.
El Día de la Tierra en la tierra natal de Ch. Sugihara, la ciudad de Jaotsu, se plantó una arboleda de roble. Los plantones de roble fueron llevados a Japón por el comisario general de la exposición lituana, Romas Jankauskas.


